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Antiaging: ¿Milagro o realidad?

Antiaging

Es el “dar vida a los años” y no solamente “años a la vida”.

La Medicina Antienvejecimiento tiene como objetivo disociar la edad cronológica de la edad biológica, intentando retardar ésta en relación a la primera. La edad cronológica es la que marca nuestro carnet de identidad, es fija y no podemos hacer nada para modificarla. La edad biológica es aquella que tienen nuestras arterias, nuestros huesos y músculos, las glándulas endocrinas, el sistema nervioso, el sistema inmunitario, las capacidades motrices, las capacidades intelectuales, etc. y que se pueden disociar de la edad cronológica en ambos sentidos, en más y en menos.

Es evidente que todos conocemos personas que “están envejecidas”, es decir, que su edad biológica va por delante de la cronológica, y otras que “no aparentan la edad que tienen” y a las que se les pregunta “¿qué haces para estar tan joven?”, personas que su edad biológica va detrás de su edad cronológica.

De este hecho se deriva una de las posibles definiciones de la Medicina Antienvejecimiento, como “un enfoque de la Medicina Preventiva que tiene como objeto retrasar la evolución de la edad biológica de cada persona”. El colectivo al que va dirigida, será a personas a partir de los 30-45 años.

Por tanto, hemos de aceptar, que existen variables individuales que hacen que la edad cronológica y la edad funcional varíen en cada individuo.

La ciencia intenta descubrir cuáles son los mecanismos que causan el envejecimiento y una vez conocidos, establecer como se puede influir sobre los mismos, para que el paso cronológico de los años se produzca con los menores signos de envejecimiento, o al menos, que aparezcan lo más tarde posible, lo que significa buscar una mayor calidad de vida.

Con bases totalmente científicas, están apareciendo una serie de exploraciones clínicas y biológicas así como tratamientos, definidos como medicina antiaging, cuyo objetivo es la aplicación de terapias personalizadas para retrasar el proceso de envejecimiento biológico o corregir los desequilibrios encontrados. Si todo ello se realiza en base a unos bien documentados conocimientos científicos, utilizando unas buenas herramientas de trabajo, como son una adecuada exploración clínica -neurológica, psíquica, inmunitaria, endocrina, metabólica y nutricional- apoyada por unos datos de laboratorio fiables, tanto por la calidad del dato como por lo que pretende conocer, obtendremos unos indicadores fiables del proceso de envejecimiento.

Esta nueva rama de la medicina puede ser de gran ayuda en una sociedad cuyos miembros cada vez viven más años. El hecho de frenar el proceso biológico de envejecimiento no sólo es beneficioso a nivel individual, sino también por las consecuencias positivas que tendrá en la sociedad, como también los beneficios económicos que para la misma se deriven al disminuir el coste social-asistencial de una población envejecida.

Ante todo, hemos que dejar claro que medicina antiaging no es Geriatría. La Geriatría es la medicina que se ocupa del anciano con toda su problemática debida a la edad -envejecimiento ya instaurado- y a la patología asociada, en tanto que la medicina antiaging ha de aplicarse a personas de mediana edad -a partir de 45 años aproximadamente- para procurar que en ellos, la edad biológica se retrase en relación a la edad cronológica. Todo ello sobre personas sanas, es decir sin una patología añadida. En el caso de la patología añadida, la medicina antiaging tendrá sin duda una mayor importancia, pero siempre subordinada y coordinada con los clínicos que tratan al paciente de su patología específica.

Conclusión

A título de reflexión final, podemos decir que una medicina antiaging no es dar unos medicamentos milagrosos a lo “elixir de la juventud”. Tampoco pueden ni deben crearse falsas expectativas. Es una nueva especialidad de la Medicina, que basada en conocimientos básicos del metabolismo celular, unos sólidos conocimientos de medicina interna y con la correcta interpretación de los datos objetivos de unos perfiles analíticos y otras pruebas fisiológicas, trata de retrasar mediante unos hábitos de vida, una alimentación adecuada, y unos complementos dietéticos o farmacológicos el proceso natural del envejecimiento biológico.

Es pues ante todo, una acción preventiva, que con un adecuado tratamiento, se consiguen algunos resultados positivos a corto plazo, como son mejoría en el rendimiento físico, hormonal e intelectual, además de un menor riesgo de procesos cardiovasculares y cáncer. En muchos casos puede notarse en el día a día, pero su objetivo principal es a largo plazo, buscando una asincronía que retrase el envejecimiento biológico, en relación al cronológico.